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ALQUIMIA - GNOSIS (II) SÍNTESIS ENTRE ORIENTE - OCCIDENTE (Dos)    

 

 

 

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ALQUIMIA y GNOSIS (II) EN LA SÍNTESIS ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE

Había comentado que en estas dos partes se exponen grandes relaciones alquímicas entre la filosofía occidental y oriental.

Espero que las disfrutéis.

Shakes

 

 

ALQUIMIA y GNOSIS (II Parte)

EN LA SÍNTESIS ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE.

-Retrospección del viaje de las almas grupales en la tierra-

Contenido:

·   Preámbulo.

·   Alquimia.

·   Origen de la palabra Alquimia.

·   Antecedentes históricos:

A.     En el medio Oriente.

B.      Antecedentes en la India.

·   Espíritu y Materia.

·   La noción de Materia en la Alquimia.

·   La Mística en la Alquimia.

·   La Tierra como punto de partida.

·   La Materia prima y la Materia bruta.

·   La Reversión de los elementos.

·   El Símbolo en la Alquimia.

Preámbulo:

El primigenio Templo de IBEZ en lo que ahora es el centro de Suramérica (quizás por las cercanías al nacimiento del gran río de las Amazonas y arriba del lago Titicaca) debió estar vigente cuando aún la placa africana y la del continente suramericano estaban unidas. Se ha dicho que el río Níger y el Amazonas pudieron haber sido entonces un solo río. Esto es clave para hacer la retrospección arcaica del paso de los Misterios de IBEZ (en un período largo anterior) a la zona de los primeros Mayas en centroamérica donde se rendía respeto ceremonial al fuego en el corazón de toda la vida y no se había tergiversado tal rito con los sacrificios de sangre de la decadencia de los indígenas mesoamericanos. Más adelante tales misterios pasaron a las actuales instituciones tibetanas y transhimaláyicas.

El recuerdo del sendero de "Regreso" (la clave 22 del sistema visual o de las cartas del Tarot) nos hará comprender e hilar los enigmáticos testimonios de ancestrales culturas como la de los hipogeos de San Andrés de Pisimbalá y la zona arqueológica de San Agustín en Colombia, en relación con un viaje hacia el "Sur" a la zona de "Madre Dios" por nacimientos que tributan al Amazonas. Nos recuerda esto a la obra inédita de Robledo Anzola "La Historia bien temperada" donde plantea que la ruta de los Dioses (o de los Devas, del Templo de IBEZ, relacionado con los Misterios de Sirio y con la Jerarquía propiamente) -seguida por Jasón y los Argonáutas, era el destino de América, viajando hacia la fuente amazónica para iniciarse en los misterios (algunos plantean que la zona amazónica todavía estaba algo extendida –aunque menos que como era en un remoto pasado, parte de un gran lago de agua dulce).

Al leer el numeral "I. 6. Relatos mágicos de Peces en Acuarius", hacemos la retrospección del contacto e influencia de la Cultura anfibia (los hombres peces) de origen estelar supradimensional, donde Robert Temple (en su "Misterio de Sirio") nos recuerda los testimonios históricos de Beroso sobre la raíz de la cultura y civilización babilónica de la que participamos en occidente al influir sobre el caldeo Abraham, raíz de la mitología o historia sagrada hebrea. La narración telepática hecha por Orión a Karenka y la vivencia de Dora Uchima en la zona del Resguardo indígena y del mestizaje de Cañamomo y Lomaprieta en Riosucio-Supía, departamento de Caldas-Colombia, actualizan para nuestra época (completando el ciclo de 25 mil años de la Rueda zodiacal mayor que concluye con Piscis) lo narrado por Beroso. El mismo Carl Sagan llamó la atención sobre la muy posible presencia de los "dioses", compartiendo con los humanos en alguna época histórica antigua.

Luego de leer estos dos archivos de ALQUIMIA Y GNOSIS se puede releer o conocer por primera vez el archivo de Luis Racionero "EL FIN AMORIS". Así comprenderán los lectores que estos archivos se incluyen para los VIAJEROS QUE SE RECORREN A SI MISMOS (individualmente y en grupos humanos dentro de la Humanidad Una) y hacen parte del NUEVO CULTO: EL DE LA CULTURA VIAJERA que viaja no solo en nombre del transporte y del comercio, sino en el nombre del ALMA (como lo sostiene Walt Whitman en "Navegar a las Indias").

La parte final del archivo "El FIN AMORIS" (en "Arte Iluminador" del enlace de Cesar y Lina en: /www.arteglobal.com/) expone brevemente la síntesis traída de España de lo andaluz-celta, hebreo y latino que convergiera en lo que es el "paisaje del eje cafetero". Los archivos de CULTURA VIAJERA EN SUPIA (otro enlace dentro de ECOTURISMO ILUMINDAOR – CULTURA VIAJERA), insertan lo regional y más local que narra un pasado más reciente. Allí, en medio de conflictos, se sigue dando otro mestizaje -dentro de una zona donde se integraron los afrodescendientes y los indígenas, en un territorio cuyas piedras tienen vestigios o testimonios (con sus petroglifos) semejantes (no en la misma proporción, aunque aún no se han realizado las excavaciones en zonas con muros de granito –al parecer de la época preindígena) a los ideogramas de Nazca en el Perú.

ALQUIMIA:

Tradicionalmente en el medio científico materialista (o de la ciencia sin consciencia), se entiende por ALQUIMIA "el arte quimérico de la transmutación de los metales". Dice el diccionario que ésta ciencia se ocupó en vano en descubrir la piedra filosofal para obtener oro y el elixir de la larga vida, pero que dio nacimiento a la química.

Una lamentable definición propia de la ignorancia ilustrada.

En 1661 Robert Boyle publicó el libro "The Sceptical Chemist". Se supuso que con él terminaba el ciclo de la precursora "infantil" de la química: La Alquimia. Él, atacó la tesis de los "Cuatro Elementos" de los Alquimistas sin comprender que este concepto no se relacionaba con la materia química sino con los diferentes modos de vibración de ella. Ar-Razi o "Rases", enumera muchas operaciones partiendo de las posibilidades de los cuatro elementos, incluidas en la obra "Summa Perfectionis" de Geber tales como:

La sublimación, la clarificación por decantación, la destilación o filtración de materiales no fundibles, la calcinación, la "fijación de lo volátil" y solidificación (cristalización) mediante el fuego; la transmutación de lo duro y quebradizo en cerozo o fundible mediante la ceración. Así como los cuatro estados vibratorios de la naturaleza (estados terroso, acuoso, fogoso y gaseoso) tienen un origen único, por la "reversión de los elementos", el ser humano redime las sustancia de sus cuatro elementos -que él sintetiza de los tres reinos inferiores de la naturaleza (más el suyo de mamífero racional), al volver a su "Quinta Esencia" originante.

El taoísmo chino es un ejemplo de las dos vertientes alquímicas que se manifiestan dentro de quienes son afines por este camino. En la segunda parte de "El Secreto de la Flor de Oro" (C. G. Jung y R. Wilhelm), Wilhelm escribe sobre la diferencia entre quienes sólo buscaban la inmortalidad física tratando de ser longevos únicamente además de buscar el poder o enriquecerse materialmente, y quienes mantenían la tradición ancestral de gestar el "Niño incorrupto" (que luego de las abluciones rituales o purificación por "el agua", permite un renacer transfigurador por la madurez del "Cuerpo de Luz"; éste, inunda a la personalidad y actúa armónicamente con ella), el Cuerpo Real que permite una "vida eterna" luego del desencarnar físico.

Una definición más acorde con el auténtico propósito de la alquimia es: "el Arte de las transformaciones del alma". Para la alquimia, su verdadera obra era la transformación del alma, y lo referente al proceso metalúrgico era una simbolización de orden práctico, referencias externas.

En "El Destino de las Naciones" de AAB. (Ed. Kier, ps. 88 y 89) el Instructor Tibetano Djwal-Khul dice:

"Al considerar los métodos por los cuales se realizan los propósitos del séptimo rayo, quisiera señalar que precisamente aquí me encuentro limitado y obstaculizado por el idioma, pues estamos tratando con algo nuevo y por lo tanto aún no verdaderamente comprendido, y con esos desenvolvimientos que eventualmente se producían por medio de la magia científica y verdadera. Esta nueva magia tendrá la misma relación que las que podrían tener las siglas –g-a-t-o, en una fórmula algebraica, con las burdas tentativas y a menudo ridículas empresas de los magos, alquimistas y prestidigitadores del pasado. Además quisiera recordarles que la magia que se realizaba en Egipto –lugar en que originó la antigua magia, estaba definidamente concentrada en la producción de efectos físicos y resultados materiales, y el centro de la atención de los magos de esa época puede observarse en la estupenda producción de esas antiguas y gigantescas formas que se yerguen hoy, silentes e inmóviles, conservando toda su prístina magnificencia, las cuales llaman la atención de los arqueólogos y viajeros; las formas menores de la magia estaban dedicadas a la protección mágica de la forma física y a las cuestiones relacionadas con ella. Más tarde apareció la alquimia con sus variadas formas, y también la búsqueda de la piedra filosofal y la enseñanza sobre los tres elementos minerales básicos. Los alquimistas eran impulsados esotéricamente, y desde el aspecto subjetivo de la vida trataban de descubrir lo que pudiera unificar los tres niveles físicos inferiores, haciéndolo en la naturaleza profundamente simbólica del desenvolvimiento racial. Dichos niveles simbolizan al hombre integrado –físico, astral y mental. Si agregamos a estos elementos la piedra filosofal, que ha realizado su trabajo mágico, tenemos la representación simbólica del control ejercido por el alma en los cuatro niveles superiores del plano físico, los niveles etéricos o de energía. La piedra filosofal es el emblema de esta deseable culminación. Digo "emblema" y no "símbolo". Un símbolo es el signo externo y visible de una realidad interna y espiritual, llevada a la expresión en el plano físico por la fuerza de la vida interna ya encarnada. Un emblema es la formulación y creación de un concepto por parte del hombre, personificando para él la verdad tal como la percibe y comprende. Un símbolo tiene más grandes implicancias que un emblema.

Los niveles etéricos constituyen también el campo de expresión del alma, ya sea el alma humana o su expresión como Tríada superior, la vida monádica. Me pregunto si alguno de ustedes tiene la menor idea de lo que le ocurrirá a la humanidad cuando la realidad subjetiva interna, actuando por medio del cuerpo etérico y derramando sus fuerzas libremente a través de los centros de ese cuerpo, logre su mayor integración con el mecanismo físico denso, y lo controle, reduciéndolo a la más completa subordinación, como resultado de la integración superior consumada entre el alma y la personalidad.

Nos encontramos, en consecuencia, en un período crucial e interesante de la historia racial y planetaria, período distinto de cualquier otro precedente, debido a que el proceso evolutivo ha sido definidamente exitoso, pese a todos los fracasos, errores y demoras."

Ciertamente nuestra civilización ha recibido un golpe de gracia del cual nunca se recuperará (se transformará ¿por sí misma? o ¿por el cambio de los elementos?), pero algún día se reconocerá que fue un golpe liberador. La actividad solar hacia la Tierra demuestra la transformación alquímica dentro del gran "Atomo" que es el Sistema Solar.

ORIGEN DE LA PALABRA ALQUIMIA:

Parece tener su origen en la palabra griega "Chyma" que significa "fundir" o "derretir"; pero también puede derivarse de la raíz de la voz árabe "Alkimiya", que a su vez puede proceder del egipcio "Kéme" que traduce "tierra negra".

La tierra negra puede referirse a la evocación del "caos" de donde surge el "Kosmos" (el "Orden de los mundos"), la "Creación". También puede hacer referencia al "deslumbramiento enceguecedor" que hace reconocer al Alma su limitación y "sacrificio" al comenzar a actuar dentro de la materia de la personalidad humana. El "brindar los tesoros de la oscuridad" es una frase antiguotestamentaria referida a procesos de la Iluminación Transfiguradora.

ANTECEDENTES HISTORICOS:

A.     En el medio Oriente.

La Alejandría del tardío Egipto fue probablemente el crisol en que, junto a otras ciencias y artes cosmológicas, adquirió la alquimia la forma como ahora se la conoce.

En el mundo romano-cristiano, la alquimia penetró, primero por Bizancio, después, en mucha mayor medida, a través de la España musulmana. En el mundo islámico, la alquimia había ya alcanzado su apogeo.

Sin lugar a dudas, la esencia del arte alquímico se conocía desde lo más remoto de la cultura egipcia; se le atribuye al tres veces grande dios Ibis de Thot la estructuración de la Alquimia que antes se le llamara "Arte Hermético".

Tanto la cultura hindú como la china, y según todo parece demostrarlo en el arte de la cultura ancestral precolombina de América, poseían en esencia el arte alquímico. Realmente se trata de un conocimiento profundo arquetípico, confirmando que la verdad auténtica es "Una", sola, perenne y universal.

El "Corpus Hermeticum", que abarca todos los textos atribuidos a Hermes-Thot, ha llegado al medio occidental en lengua griega, redactado en un estilo más o menos platónico.

En la antigüedad remota sólo se transmitía el arte de boca a oído; parece que sólo se consignaba en escritos cuando se temía que fuera a perderse la tradición.

Artefius (latinización de algún nombre árabe desconocido que debió vivir antes del años 1250 d.C.), célebre alquimista medieval, escribió:

"¿Acaso no se sabe que el nuestro es un arte cabalístico? Con esto quiero decir que se revela sólo de palabra y que está lleno de secretos".

San Alberto Magno, de ciertas esferas cristianas de la edad media, vio en los escritos del "Corpus Hermeticum", lo mismo que en los de Platón, la "simiente" precristiana del Logos.

Sinesio (parecer ser el homónimo del obispo de Cirene, siglo IV, quien fuera discípulo de la platónica Hipatía de Alejandría), escribió:

"Los verdaderos alquimistas se expresan siempre a través de imágenes, figuras y metáforas, para que puedan entenderlos sólo las almas sabias, santas e iluminadas por el saber".

Geber en su "Summa", señala: "No se debe exponer este arte con palabras totalmente oscuras; pero tampoco hay que explicarlo con tanta claridad como para que todos puedan entenderlo".

Los alquimistas afirmaban con frecuencia que guardaban el secreto de la alquimia para que ningún hombre indigno pudiera adquirir un poder peligroso. Se servían del inevitable malentendido para ahuyentar a los profanos.

Es de destacar que a pesar de lo antes dicho, el fundamento o la gran clave del arte alquímico ha sido develado dentro de movimientos gnósticos. En "El Secreto de la Flor de Oro" Jung dice: "El instinto humano sabe que toda verdad es simple y, por ende, el débil de instintos supone que la gran verdad existe en todas las simplificaciones y trivialidades baratas o cae, a consecuencia de sus desilusiones, en el error contrapuesto de que la gran verdad deba ser lo más oscura y complicada posible. Tenemos hoy en la masa anónima un movimiento gnóstico que, psicológicamente, corresponde de manera exacta al de hace dos mil años. Entonces, al igual que hoy, peregrinos solitarios como el gran Apolonio, tienden los hilos espirituales desde Europa hasta Asia, quizás hasta la India lejana". (En el discurso a la memoria de R. Wilhelm, luego del prefacio a la segunda edición alemana del "Secreto de la Flor de Oro").

Se invita a la consulta (para ampliar el tema) del archivo "INTENSIFICACION DE LA CREATIVIDAD", de la página: www.arteglobal.com en su enlace de "Cesar y Lina", en el literal G. 2., de la Guía de "Arte Iluminador".

En verdad, cuando se tenga el número crítico de iniciados de la Primera Iniciación, el misterio de dicha Iniciación será divulgado o exteriorizado.

Aunque se consideren -para la humanidad masiva, los ciclos de tiempo dentro de la astrología ortodoxa, los ciclos para la humanidad aspirante, para los discípulos y los iniciados colaboradores con los Planes de la Jerarquía el tiempo se "acorta" de acuerdo con el éxito de su labor grupal. Al respecto, tomamos una parte del archivo "APORTES AVANZADOS" (en "Arte Iluminador") que se relaciona con lo planteado:

"AVANCE HUMANO: El amor y la inteligencia caracterizaban a los Maestros hasta hace trescientos años. El amor, la inteligencia y la voluntad, los caracterizarán hoy. Ésta es otra razón de los comprensibles cambios realizados y es interesante observar que el conjunto de cambios se debe a que los hombres responden al trabajo jerárquico. La humanidad ha forzado estos acontecimientos de gran alcance; también ha obligado a hacerle revelaciones al género humano, que no se creía poder dar a los hombres hasta dentro de mil años o hasta que la sexta raza raíz viniera a la existencia. Un ejemplo de la información dada, puede observarse en relación con el segundo sendero. En mi anterior presentación de los Siete Senderos, expuesta en INICIACION HUMANA Y SOLAR, nada se menciona sobre una constelación condicionante. En TRATADO SOBRE FUEGO COSMICO digo que la energía penetra en nuestro sistema desde una fuente desconocida, vía Géminis. En esta última contribución al tema, menciono que está involucrada Libra, la Balanza. Así tenemos en este Sendero del Trabajo Magnético dos influencias fusionadas, las de Géminis y Libra, y son, por lo tanto:

Géminis. . Libra

 

 

.

Nuestro sistema solar

La energía dual de Géminis es llevada a un punto de equilibrio por medio de la influencia de Libra, y esta energía equilibrada y dual es entonces liberada en nuestro sistema solar. Tal corriente entrante de energías equilibradas forma el segundo sendero. En lo dicho he dado mucha información. … ("Los Rayos y las Iniciaciones", AAB y DK, páginas 350 y 351).

… Los iniciados del segundo sendero "se alquimizan a sí mismos" para llegar al séptimo sendero. … (Idem p. 352)."

Dice Titus Burkardt en su libro de "Alquimia" (colección "Realismo Fantástico" de Plaza & Janes, ed. 1976) que quien libra de la fragosidad del helenismo tardío al hermetismo y le da un nuevo eje o –por así decirlo en otras palabras, le restituye toda la amplitud hacia el primitivo horizonte espiritual, fue la doctrina de la "unidad del ser" (wahdat-al-wudjúd), la interpretación esotérica (Gnosis) del credo unitario islámico.

La época del Renacimiento en Europa hace de fermento para una interpretación nueva y para la revaloración del helenismo griego tardío, especialmente con Plotino y consecuentemente con el fenómeno gnóstico.

Tanto musulmanes como hebreos llevaron a España el arte hermético. El árabe Ibn Zohr de Sevilla escribe el texto simbólico "El libro de las maravillas", y el movimiento cabalístico emerge en los centros hebreos de Provenza (Bahir) y en Gerona, culminando en el "Zohar" de Moisés de León, que es pura gnosis hebrea.

Fueron los hebreos los eslabones entre la cultura cristiana y la islámica. Por ejemplo el nombre de Solimán usado en las "Mil noches y una" (mitología árabe), equivale al nombre de Salomón. También se puede apreciar dicha semejanza en la forma como los islámicos Chiítas leen el Corán, equivalente al método del Cabalismo judío, a su vez semejante a una Teosofía y Gnosis universal.

Claro está que es igualmente factible la influencia zoroastriana de la antigua Persia, tanto en la Gnosis islámica, como en el profetismo judío y en los gnosticismos cristianos arraigados en el Irán con el Nestoriansimo. Tampoco se descarta la influencia mutua entre la religión persa y la hindú.

En el mundo islámico se equipara a Hermes Trismegisto con Enoch a quien llaman Idrís.

No es de extrañar que el famoso texto alquímico que cita Nicolás Flamel: "Las Trece figuras alquimistas de Abraham el judío", tiene origen hebreo.

Es interesante evocar el papel de España como medio de caldeo esotérico entre facciones y culturas diametralmente opuestas por los odios actuales de hermanos pendencieros, al menos en apariencia y por las luchas externas.

Nicolás Flamel, en su viaje que hiciera hacia Compostela a la basílica de Santiago el Mayor (apóstol de la varita con las dos cintillas evocadoras de la versión judeo-cristiana de lo Mercurial o Búdico), entró en contacto en León con maese Canches, judío converso quien fue el que mayor importancia le dio al libro de "Abraham..." en poder del primero.

A la luz de los descubrimientos de Nag-Hammadi, se sabe que Santiago fue hermano físico de Jesús. En el "Evangelio de Tomás" Jesús le contesta a sus discípulos a donde quién irán cuando él falte externamente y les dice:

"A donde quiera que vayáis, iréis a Santiago el justo, ya que por amor a él existen los cielos y la tierra" ("El verdadero Jesús", p. 65, ed. 1982).

Dice Titus Burkardt en "Alquimia", en su relato sobre Nicolás Flamel y su esposa:

"Santiago el Mayor, cuya basílica se halla en Compostela, era considerado como el santo patrón de los alquimistas y de todas las artes y las ciencias cosmológicas. No en vano el bordón –consistente en un bastón con dos cintas enrolladas en forma de espirales y rematado por un puño redondeo que sostiene en la mano el santo de Compostela, guarda una notable semejanza con la vara de Hermes".

De la anterior apreciación entre árabes y hebreos en España, puede entenderse una doble interpretación para el origen de la palabra "GEBER" que responde a un nombre enigmático que podría ser la personificación ideal correspondiente a una recopilación en el tiempo, de un cuerpo de doctrina, de la misma manera como sucediera con el "Corpus Hermeticum", sin que por ello se descarte la existencia de uno o varios autores –en diferentes épocas, que encarnaran a plenitud dicho arte y enseñanzas.

Heber, antecesor de Abraham dio el origen a la palabra "hebreos" de la que pudo surgir igualmente "Geber".

Un italiano o catalán del siglo XIII d.C., autor de la "Summa Perfectionis", parece igualmente haberle dado la forma latina de "Geber" a "Dyábir" ibn Hayyán que se ha convertido en el símbolo de las enseñanzas alquímicas.

Dyabir fue discípulo del 6º Imán Chiíta: Dyafar as-Sádiq, y fundó en el siglo VIII d.C., una verdadera escuela que ha dejado centenares de escritos alquímicos.

En la apoteósis, el Islam se extendió desde España hasta la India e Insulindia. Pero el mensaje de Mahoma, el profeta, amenazaba con estancarse en un legalismo estéril. Una doble protesta trató de salvar su esencia mística: el sufismo y el esoterismo chiíta. El primero, por el impulso interior, el segundo, por el gnosticismo. Tanto como Mahoma, algunos compañeros mostraron desde el principio sus tendencias al ascetismo; tal es el caso de Abú Al-Ghifari. Los ascetas, vestidos con túnica de lana (Suf), se agrupaban, en el siglo II de la Hégira; su búsqueda de Dios era por medio de una experiencia absolutamente interior, con técnicas como la meditación, técnica que algunos consideran originada en Irán, en la India de Patanjalí o en los anacoretas cristianos, pero es el reflejo del gran impulso místico practicado en aquel tiempo, entre otros, por los místicos judíos, en especial los esenios de los que hace mención Al Biruni llamándolos los "Maghariya" (equivalente a "los de la cueva"). Se sabe que ellos se exiliaron en el desierto y vivieron en cuevas al retirarse del judaísmo ortodoxo del templo de Jerusalén. La palabra "esenio" viene del griego "Esenoi" que traduce "piadosos"; ellos mismos se llamaban Khasayya que igualmente significa "piadosos". Realmente en el desierto, con ellos y Juan el Bautista, se prepararon los "caminos del Señor".

Los Sufies recurrían a la meditación (fikr) y a vocalizaciones de palabras de poder (mantrams o dhikr), acompañados de posturas y técnicas respiratorias.

Bistami se impuso una ascésis severa que exigía el despojarse de todo proceso razonativo para ingresar a lo Absoluto; era una especie de yoga estricta hacia el Ser espiritual "sin atributo ni forma".

Los anteriores prepararon el camino de ibn-Arabi (muerto en Andalucía en 1240) y a Ibn al-Farid (muerto en el Cairo en 1235). Se diferenciaron radicalmente del islam oficial y este sufismo no es sino el brote funcional de la Conciencia Profunda árabe, de la Gnosis cristiana, que se acerca al vedantismo de Sankaracarya quien adaptando el budismo mahayana, sostiene una esencia divina trascendente (Nota: ver "Kundali-Sakty. El Poder Serpentino" de Arthur Avalon –Sir John Woodrofe, basado en las enseñanzas de Sankaracarya).

Los brotes reformadores de las grandes religiones muestran un eje común de Gnosis para renovar y conmover los sistemas hacia su pureza original, evitando su deformación y estancamiento. Tal fue igualmente el papel de Jesús el Cristo, del buda Zakiamuni y del mismo Sankara.

B.      ANTECEDENTES EN LA INDIA:

El tantrismo en la India es el más claro depositario de lo que es la esencia alquímica. El tantrismo afirma que todo ser humano lleva en sí el "germen" de la liberación y de la perfección. En vez de irse contra el deseo que surge de los instintos y verlo como algo malo, o como algo para combatir, busca dominarlo y conquistarlo, transmutándolo; sostiene que lo malo del deseo (sexual) es el objeto al que se dirige, víctima del emocionalismo inferior. Valiéndose del deseo como medio (convertido en aspiración), se sabe en la actualidad que a través de un erotismo sublime entre la pareja varón y dama se puede lograr -mediante la suprasexualidad, el éxtasis tántrico.

El tantrismo es anterior al budismo. Necesariamente se habrá de citar al hijo Shivaita (casta bramánica donde Shiva –el Tercer Logos de la Trinidad hindú, es el eje del sistema) Sankara o Sankaracarya (788-820 d.C.) quien sintetiza en una toma de conciencia, una especie de monismo y de la unidad en la diversidad del universo, al panteísmo hindú sobre la base del pensamiento budista.

Aparentemente Sankara se va en contra del Buda, más lo que hace es complementar y aclarar la enseñanza, librándola de la errónea interpretación que conjuntamente con la influencia islámica ya decadente, parecía que ahogaría la sabiduría prístina de la India.

El Buda al plantear la "aniquilación del yo" es interpretado como si desconociera al Atman individual, cosa que ni afirma ni niega; ante todo deja un sistema para encontrar ese Atman que aparecerá luego de producirse el vacío con la aniquilación del "yo". Buda fue gran impersonalista, afirmando que tanto el paria (de la clase social más baja) como el brahmán podrían emanciparse sin distinción de su posición social, siempre y cuando realizaran su proceso donde la divinidad estaba latente en cada cual como "Darma". Esta posición le llevó a un enconado rechazo por parte de la casta brahmánica que veían desfigurado su vedantismo.

El Atman como el Cristo no están en la persona por el hecho de decirlo ya que el camino a encarnarlo y vivenciarlo llevará a una dimensión para la cual no hay palabras o conceptos disponibles; de ahí que el dicho de Pablo de Tarso de que no vivía ya sino que Cristo era quien vivía en él, tenga semejanza con la aniquilación budista. Para esa vivencia del Buda o el Cristo en el interior, debe morir el "yo" o la falsa personalidad.

Al estructurar y codificar sus doctrinas, los seguidores del Buda como de Jesús el Cristo fueron deformando el mensaje, razón por la cual deben aparecer los reformadores.

Dentro de la concepción mesiánica hindú ha habido una aparición consecutiva de Budas o "Iluminados" que perfeccionan el mensaje liberador al aclararlo ante la decadencia a que generalmente queda expuesto en el mundo tridimensional.

Se tiene por el primero de los budas a Vairochana que traduce "el de la naturaleza del Sol". El buda Gautama es muy posterior y después de éste aparece Sankara de quien se dice que es la misma encarnación de Shiva.

Después de la existencia de buda Gautama, vino Sankara el Shivaita, para realizar una síntesis. Entonces aclaró su enseñanza "impersonalista" (la de la no antropomorfización de la Divinidad que se reflejaba en el culto a las personalidades de los "iluminados"), vinculó el tantrismo al budismo como un nuevo vedantismo, y con la filosofía Advayta que era un fermento común de las diversas vertientes espirituales hindúes, trasciende al mismo budismo.

De este modo, Sankara le permite al hinduismo superar la crisis de islamización (siglo VII al XVI), y ser luego el catalizador de los nuevos movimientos reformadores que se sucedieron en la India hasta la actualidad.

En Sankara se encuentra la síntesis del dios trascendente y del inmanente, la unión de Shiva y Sakty. Así la doctrina budista de la "Vacuidad Universal" encuentra su apoyo en la piedra básica de la suprasexualidad; es la unión de la Consciencia y la Vida, de la Mente y el Corazón; esta es la Sabiduría del Corazón.

Sankara continúa como impersonalista pero reconoce la realidad de Atman en cada individuo que permite al experimentador, la vivencia de la integración con el Atman Supremo.

La religiosidad hindú y su mensaje sintético, apenas penosamente fue reconstruido con Sankara tomando como base al budismo. ("Los grandes Inspirados", Paul Arnold –autor también de la traducción de "El libro Maya de los Muertos" del Códice Borbónico, cuando era presidente de la Unidad Budista de Europa. Plaza & Janes, 1976).

ESPIRITU Y MATERIA:

Según Descartes, espíritu y materia son dos realidades completamente separadas entre sí que, por designio divino, sólo convergen en un punto: el cerebro humano.

Para Descartes, la materia era: masa y extensión. Esto hizo que se tratara de comprender todas las formas que se perciben en el espacio y todas las propiedades que captan los sentidos, sólo en razón de su masa y cantidad. Esto conviene a una ciencia cuya única finalidad es la pura modificación externa y la manipulación de las cosas. Es la que se llamará ciencia materialista o sin consciencia.

René Guénon, en su obra "Le Régne de la Quantité", demuestra magistralmente que no existe ninguna extensión en el espacio que no posea también un aspecto cualitativo. En realidad, es imposible reducir a categorías cuantitativas el mundo que se aprecia mediante los sentidos, ya que se desintegraría en la nada.

Para dicha ciencia materialista no cuenta lo que los antiguos llamaban "forma" de una cosa, es decir: su contenido cualitativo (su cualidad y no su cantidad), y a esto se debe en parte que la Ciencia y el Arte, que en la época anterior al racionalismo eran términos equivalentes, hoy no tengan nada en común y que la belleza no ofrezca a la ciencia moderna el menor punto de apoyo para el reconocimiento.

El "Corpus Hermeticum" dice: "La Gnosis es el fin de la ciencia, y la ciencia es un don de Dios" (X, 9). En la Gnosis, la alquimia es el Arte de moldearnos de acuerdo con los impulsos superiores (arquetipos), convirtiendo el "plomo" de las bajas pasiones en el "oro" del espíritu, mediante la "transmutación sexual" (la simiente se convierte en fuerza y energía a través del "fuego" –actividad del Chamán, atrayendo los fuegos superiores del Alma y del Espíritu. Es decir, se convierte en un "transformador de energías" en bien de la "redención de la sustancia").

Aristóteles le dio expresión dialéctica a la diferenciación de "forma" y "materia", las mismas palabras griegas: Eidos e Hyle, pero no la "inventó", ya que tradicionalmente se conocía pues se halla en la naturaleza de las cosas y refleja una visión espiritual primaria.

Partiendo de Aristóteles, bajo el mundo tridimensional de la geometría euclidiana, pasando por Descartes y otros destacados racionalistas, las posibilidades del "pensamiento que se piensa" como primer motor, quedó bastante cuestionada por Don Emmanuel Kant en su obra "Crítica a la razón pura".

La Forma es el concepto de las propiedades que constituyen la "esencia" de una cosa: designa su contenido, aquello que una cosa es para el conocimiento y para el espíritu, dejando aparte su presencia material. Por eso no se debe confundir la "forma" con el perfil de una figura en cualquier espacio.

Tampoco se puede equiparar la Materia propiamente dicha, o aquello que recibe la "forma" y le presta una existencia limitada, con el concepto de "materia".

La materia es susceptible de cualquier "forma" que la imprime.

De la "materia prima" sólo puede decirse que es receptora, que presta el contorno y límite a todas las cosas, relacionándola con su causa informadora o que le imprime su cualidad. En el lenguaje bíblico, corresponden a la materia: las aguas sobre las que al principio de la Creación gravita el Espíritu de Dios. Es el "Ens seminis", el Espíritu Santo, el poder creador, las aguas sexuales dentro de cada humano.

Por lo tanto Materia y Forma son inseparables pues se complementan mutuamente.

En general, al polo activo de esta dualidad indivisa, se le puede llamar Ser o Esencia, y al pasivo, Materia o Sustancia. En cierto modo la Esencia corresponde al Espíritu, ya que las formas o designaciones esenciales de las cosas están contenidas en el Espíritu como "arquetipos" (Nota: "arche" máximo, y "tipo" impresión; o el "máximo o superior Impresor").

Sólo se puede llamar "formal" a lo que ha sido "impreso" en una materia con arreglo a una forma.

Los teólogos medievales de las tres religiones monoteístas emplean la expresión "forma de Dios" para designar el conjunto de atributos divinos. La esencia de Dios que se manifiesta por medio de estos atributos está en sí, en su incondicionalidad, por encima de todo atributo.

LA NOCION DE MATERIA EN LA ALQUIMIA:

El concepto de la "materia" como causa pasiva y receptora de toda multiplicidad, que nos ha legado la tradición alquímica, permite aplicar la misma idea fuera del campo físico y hablar por ejemplo de una "materia síquica" (material síquico), mientras el mundo síquico, por su parte, consiste en una proyección múltiple y variable de formas esenciales, es decir, que muestre también un polo activo o esencial y un polo pasivo o "material".

Dada la característica receptiva de la mujer, en ella, alma y cuerpo están más próximos entre sí.

Las "formas" que adopta la "materia" síquica vienen tanto del exterior como del interior (Impresiones). Del exterior por los sentidos externos, y del interior, por los sentidos internos.

Las "formas", son formas "esenciales", sólo en la medida en que corresponden a los "arquetipos" encerrados en el Espíritu, que constituyen el verdadero contenido de toda Percepción.

El polo esencial del alma es el espíritu; el espíritu es su "forma" y quien imprime la cualidad al alma o a la materia síquica y así surge la personalidad; será ella falsa o real si proviene de impresiones externas cuya actuación y reacción obedece a los "agregados" –al identificarse con lo exterior (la forma), o si es la esencia la que selecciona y reacciona ante lo esencial afín con su naturaleza (la real), descartando sin identificación, lo insustancial como conceptos, recuerdos, emociones inferiores, etc., pero con la capacidad de desarrollar la "Ciencia del Impresión espiritual" de la cual la Telepatía es la manifestación más externa.

Para librar al alma de sus trabas y de su enturbiamiento, sus dos orígenes: su "forma esencial" y su materia, deben desprenderse de sus vinculaciones toscas y superficiales (los agregados síquicos). La materia "amorfa" o deforme, se pone al fuego, se funde, se purifica, para finalmente concentrarse en la imagen de un perfecto cristal.

LA MISTICA EN LA ALQUIMIA:

Si bien la alquimia práctica carecía de los conocimientos analíticos de que dispone la química moderna, en cambio, era mucho más clara su visión de los aspectos cualitativos de la materia y de sus transmutaciones; sus métodos eran extraordinariamente sutiles, y es posible que a veces se adentrara en caminos que la ciencia moderna no toma en consideración.

En su libro sobre "El hombre universal" (al-insán al Kámil), expone "Abb al-Karím al-Djílí: "el Sol representa el corazón (al-qalb), el órgano del conocimiento intuitivo y armonizador que supera fundamentalmente todas las facultades del alma. Del mismo modo que el Sol comunica su luz a los planetas, así también la luz del corazón ilumina todas las facultades del alma".

La "razón" en el sentido antiguo de la palabra (del griego Nous y del árabe Al-aql), y no la acepción "racionalista", se la designa en alquimia como "entendimiento". El, así determinado, es la facultad de un pensamiento de síntesis y fundamental, relacionado con el Espíritu universal.

Denis Zachaire, alquimista francés del siglo XVI escribe:

"Pero, ante todo, quiero que se sepa –por si aún no lo han advertido, que esta filosofía divina no está a merced de los hombres, y mucho menos puede aprenderse en los libros, a no ser que Dios, por obra de su Espíritu Santo, nos la imprima en el corazón o nos la enseñe por boca de un hombre ...".

La alquimia presupone la fe en Dios, y casi todos sus maestros conceden gran importancia a la practica de la oración.

Los símbolos alquímicos de la perfección apuntan al dominio de la condición humana por el espíritu, al retorno a los orígenes, a lo que la mística de las tres religiones monoteístas describen como recuperación del Paraíso terrenal.

Con su observación "impersonal" del mundo del alma, la alquimia se aproxima al camino del "conocimiento superior", de la Gnosis.

En la Gnosis, el Nous se radica en el corazón al vincularse la Conciencia y la Vida, o la Sabiduría y el Corazón mismo, es decir, lo "racional" como entendimiento y lo afectivo superior para producir lo "intuicional superior", el mismo budi de los orientales: la Sabiduría del Corazón.

Este estado búdico o del "Alma Conciencia" como sentido superior e interior, permite observar y sentir objetivamente el alma propia fundida con la de los demás en el Alma Universal o Gran Alma.

La palabra "mística" viene del griego Myein, que significa "secreto" o "sumirse".

Por lo anterior, la esencia de la mística escapa a toda la interpretación racional, lo mismo que la de la alquimia.

La ciencia alquímica requiere de por sí la mística, y sin ella no lograría el objetivo de la Gnosis o iluminación directa que proviene de Dios y contribuye al reconocimiento de su integridad con Él.

La maestría no está a la vista en el método de la alquimia; a diferencia de la arquitectura o de la pintura, no está en un plano externo y "artesano", sino que se realiza interiormente.

La alquimia puede compararse con la mística en lo que tiene de camino que permite al hombre y a la mujer llegar al conocimiento de su naturaleza inmortal.

La alquimia actúa como una ciencia o arte natural, al observar las fuerzas del alma cosmológicamente y trata al alma como una especie de materia que se debe purificar, disolver y cristalizar de nuevo. Esta es la muerte para tener el nuevo nacimiento (renacimiento), la resurrección del alma radiante por la virtud y el reflejo del Espíritu.

La alquimia reúne lo síquico y lo fisiológico en el ser humano. Para ella, el "alma caótica" corresponde –en el reino mineral, al metal impuro, particularmente al plomo, cuya opacidad y densidad se asemeja a las de la masa bruta.

Escribe el más destacado místico islámico Muhyi-d-Din Ibn’Arabi, de Murcia, que el oro representa al alma en su estado original y sano, que, sin trabas ni nubes, podría reflejar el espíritu divino de acuerdo con su propio ser; el plomo, por el contrario, representa su estado enfermo, empañado y "muerto", que ya no puede reflejar el espíritu. La verdadera "esencia" del plomo es el oro.

El mismo gran maestro de la mística islámica dice:

"El mundo de la naturaleza consiste en múltiples formas que se reflejan en un único espejo; no, más bien es una forma única que se refleja en múltiples espejos". Esta paradoja puede ser la clave del sentido espiritual de los fenómenos físicos, así como también tiene su simbología en el mundo individual con múltiples deformaciones en diferentes espejos que al disolverlas e integrar la esencia, puede verse en el único espejo que es el arquetipo divino, el ser auténtico indiviso.

La extirpación radical de todos los "agregados síquicos" o errores al crear desde un modelo inferior, supone el regreso al Edén, a la perfección adánica.

La perfección adánica no es una simple "acumulación" de virtudes. Los alquimistas declaran una y otra vez que el mayor obstáculo que se levanta en su camino es la "codicia". Este vicio es para su arte, lo que el orgullo para la mística del amor, o de la obcecación (ofuscamiento ciego) para la Gnosis.

A pesar de las advertencias, han habido muchas personas –en especial en el siglo XVII, que pretendían fabricar oro por codicia, con la lectura atenta de los escritos alquímicos. Igualmente, una aspiración por las virtudes, sin una práctica para disolver primeramente las bajas pasiones o defectos, sería una mera situación postiza que no permitiría la elaboración y surgimiento del oro del espíritu. Esta es la otra forma de la codicia: la de codiciar los poderes o las virtudes del alma sin un trabajo sicológico serio.

Se reafirma nuevamente que así entendida, la alquimia puede considerarse una mística.

Pero ¿dónde está la clave del Arte Regio o Real de la alquimia? ¿dónde la clave liberadora o salvadora?

Morieno (o Mariano) se la dijo al rey moro Chalid así:

"¡Oh, Majestad, voy a confesaros la verdad, y ésta es la de que Dios, en su gran misericordia, ha puesto esta cosa extraordinaria en vos mismo; en dondequiera que estéis, está siempre con vos y de vos no puede separarse ...!".

Geber dijo: "Al volverme sobre mi mismo y reflexionar sobre el modo y manera en que la Naturaleza produce los metales en el interior de la tierra, reconocí la verdadera materia que la Naturaleza ha preparado para que la terminemos sobre la tierra...". Con esta paradoja, al igual que los métodos del lenguaje "Koan" del budismo Zen, el maestro pretende salvar las barreras del simple pensamiento.

En la misma Naturaleza del ser humano, en su propia simiente está la "materia prima" para la Gran Obra liberadora, salvadora, o para la redención de las sustancia en la naturaleza.

LA TIERRA COMO PUNTO DE PARTIDA:

La frase "conócete a ti mismo y conocerás el universo y a los dioses" implica que el punto de referencia para encontrar el conocimiento absoluto está en nosotros mismos, en nuestro interior.

"Visita Interiora Terrae Rectificando Invenies Ocultum Lapidem" es la amplificación de las iniciales del acrósticos hermético: V-I-T-R-I-O-L.

"Visita el interior de la tierra (sicológica) y rectificando encontrareis la piedra oculta", es el famoso axioma hermético y alquímico.

El proceso que Dante representa en su "Comedia Divina" cuando desciende a los círculos sumergidos no es más que la alegoría del símbolo de la interiorización en lo más profundo de la tierra íntima, la parte inferior o "infernus".

Los esquemas de esta obra del Dante (siglo XIII) se basaron en las obras de Mohy-d-Dyn Ibn Arabi: "Del Viaje Nocturno" y "Revelaciones de la Meca", anteriores a la obra del Dante en más de 80 años. También existe un manuscrito hermético anónimo del siglo XII, escrito en latín y probablemente de origen catalán, que expone el significado espiritual de una sucesiva inclusión de las esferas celestes en forma muy similar a la representada en la "Divina Comedia".

Dante adoptó la interpretación de Tolomeo del universo, la geocéntrica, que ya había sido representada en escritos árabes.

Con los revolucionarios planteamientos "relativistas" de A. Einstein, cualquier cuerpo en el cosmos tomado como punto de referencia en determinado sistema, puede ser punto focal o céntrico. El sistema tolemaico en su aplicación hermética es completamente válido. El mismo punto de partida lo toma la alquimia: "la Tierra".

Ya Lao-Tsé en la China, dentro de su Tao-te-King había dicho: "El camino a la eternidad comienza ante tus pies".

Esta concepción es de sentido común y por así decirlo, "muy aterrizada".

Dante presenta ese punto de partida en el proceso del hombre desde la Tierra, pero lleva hacia una ordenación cósmica trascendente, hacia el centro divino; de ésta manera se anticipa al esquema heliocéntrico del Universo.

Según la ordenación del Dante, el centro supremo es Dios en torno al cual giran, en órbitas cada vez más amplias, los coros de ángeles; giran a mayor velocidad cuanto más cerca se encuentran del origen divino, contrariamente a las esferas cósmicas externas.

La cultura azteca tenía igual concepción, y en su calendario, por algunos llamado "Piedra del Sol", el centro representa a la Tierra (la lengua en su boca es el cuchillo de obsidiana representativo de Coatlicue: la gran diosa Madre Tierra).

Con la expansión de la visual sobre el universo, el mismo Sol pasó a ser un punto de referencia secundario frente a otra infinidad de sistemas de constelaciones y galaxias. La concepción heliocéntrica fue trascendida sin perder validez, pero recobrando la suya también el sistema geocéntrico.

El pensamiento budista, que siempre consideró al mundo como "terreno movedizo" y como una "ilusión", puede responder a las apreciaciones científicas que siempre están "removiéndose", demostrando la parcialidad de sus verdades y la inconsistencia de los desprecios hacia las ciencias antiguas como la alquimia que encierran verdades universales de tipo interior.

Cualquier visión del mundo no es más que una alegoría y toda alegoría es relativa, sólo el símbolo arquetípico celeste encarnado es real.

LA MATERIA PRIMA Y LA MATERIA BRUTA:

La "materia bruta" en su estado caótico no es ni pura ni dúctil, ni tiene forma definida, es la "cosa ordinaria", pero también es "cosa preciosísima", porque de ella se extrae el elíxir que sirve para obtener el oro.

La "materia bruta" que, en relación con la "materia prima" propiamente dicha, representa una "materia secunda", se equipara al plomo, en el que se esconde la naturaleza del oro; o al hierro, que ha de ser fundido; o al campo, que da fruto sólo cuando ha sido labrado y sembrado. Heinrich Kunrath dice:

"... la tierra mojada, ubérrima, el barro de Adán, la sustancia elemental de la que está hecho el mundo tan grande, nosotros mismos e incluso nuestra poderosa piedra, salen entonces a la luz... " (en "Theatrum Sapientae Aeternae").

Los alquimistas llamaron a la "materia prima": MAR, porque lleva en sí todas las formas, como el mar a las olas. De aquí el símbolo mítico-alquímico de "Stella Maris" como patrona de la obra alquímica. "Maria virginal" es quien lleva y gesta al niño de la alquimia. Es Ella la que es "virgen, antes, en y después del parto", cuya fecundación por el "Espíritu Original" o "Santo", es como el acto realizado por "un haz de luz que atraviesa un cristal sin romperlo ni mancharlo".

También llamaron a la materia prima "tierra", porque "nutre" a todo cuanto vive "sobre ella"; esta evocación se encuentra en la representación simbólica del signo zodiacal de Virgo cuya doncella porta la semilla (haz de trigo) y empolla la forma perfecta (al germen) en su corazón.

Esta materia prima es el "germen de todas las cosas"; es la "humedad básica"; como dijera el seráfico Francisco de Asís: "la hermana agua, tan útil, tan humilde, tan preciosa, tan casta". Realmente ella es el "solvente" o "purificador universal"; pero a ella también se le llama simbólicamente "prostituta" porque, aparentemente "se entrega" o se presta para todas las formas.

Vista como árbol, la materia es, fundamentalmente, lo mismo que el árbol del Universo cuyos frutos son el Sol, la luna y los planetas. En el árbol de la materia alquímica crecen el oro, la plata y todos los metales, y se desarrollan las distintas etapas de la obra, con sus colores simbólicos: negro, blanco, amarillo y púrpura.

Abu-l-Qásim al-Iráqí (siglo IX d.C.) escribe simbólicamente sobre un árbol que tiene sus raíces no en la tierra, sino en el mar del universo. El mar significa la materia del alma, el Anima Mundi. El árbol crece en los "países de Occidente", es decir, en el Poniente, porque la materia representa el Oeste, mientras que la forma, el arquetipo, simboliza el Oriente (el Este).

El árbol puede tener forma humana y en su fruto se encuentra el germen del mismo árbol.

En la alquimia el alma se concibe como una materia y por eso la idea de "materia prima" es la base de todos las observaciones.

La materia prima es también el yacimiento de todos los metales del alma; pero, a la inversa, también el hombre es considerado el yacimiento de todos los metales del alma, del que se extrae la materia prima de la obra (su simiente creadora).

Morieno le dijo al rey Chalid: "Porque de ti se extraerá esta cosa, cuyo mineral eres tú".

LA REVERSION DE LOS ELEMENTOS:

Mientras el alma no quede libre de las concreciones y contradicciones interiores, no será materia dúctil sobre la que el espíritu –que procede de arriba (el arquetipo), pueda imprimir una nueva "forma" que no ata sino que libera, pues procede de la sustancia eterna del Ser.

Ciertamente, en el campo práctico de la alquimia, en el proceso individual, había equivalencia de términos con el arte externo.

Algunos alquimistas de renombre como Djábir Ibn Hayyán, Abu Bejr ar-Rází y Geber, citan en sus obras una serie de operaciones fundamentales que tienen tanto aplicación química como también sirven de ejemplos de los procesos internos (dentro de la técnica de "la cera perdida" precolombina, se puede apreciar otro simbolismo del proceso áureo o de la solarización iluminadora dentro del ser humano).

Según Djabir, hay cuatro procesos fundamentales en la obra alquímica: primero, la limpieza de las sustancias; luego, su disolución, a la que sigue una nueva consolidación y, finalmente, su aleación.

En el siglo IV, Sinesio escribía: "Así, pues, está claro lo que quieren decir los filósofos cuando describen la producción de nuestra piedra como la modificación de la naturaleza y del ciclo de los elementos. Porque ya ves que, por medio de su incorporación, lo húmedo se hace seco, lo volátil se solidifica, lo espiritual se hace corpóreo, lo espiritual se hace fuego y el aire tierra, de manera que los cuatro elementos se despojan de su naturaleza para asumir la de su oponente".

... "Así como en el principio fue uno, también en esta obra procede todo de uno y vuelve a uno. Esto es lo que significa la reversión de los elementos..."

Para los alquimistas, el alma es -en su fondo pasivo (fundamentalmente), lo mismo que la materia prima del mundo, según la ley de analogías entre el macro y el microcosmos.

Dice Shakespeare en su obra hermética "La Tempestad":

"El mundo está hecho de la misma materia con que se hacen los sueños".

Un postulado hindú sostiene que: "el mundo es el sueño de Brahma".

El objetivo de la obra alquímica es: la unidad del alma y el mundo vivida y percibida verdaderamente en la medida en que la obra se aproxima a su culminación. Quien lo logra, incorpora el "Niño de Oro" (Horus o Auros) que gestó "Stella Maris"; Él, le brinda al iniciado la "corona" de la Sabiduría del Corazón, el "cetro de poder" que conlleva el manejo de energía de tipo celeste, y la perla esencial de su mundo o tierra cristificada, pudiéndose decir que desde este momento es un "Rey de la Creación".

La verdadera naturaleza del Espíritu se manifiesta en la medida en que capta la "forma" Real.

El Ser puro se proyecta en el fondo real del alma y ésta sólo se revela cuando se realiza la boda de ella con el Espíritu.

Al descubrirse el fondo receptor del alma, simultáneamente se recibe la "revelación" del espíritu creador.

El arte regio o Real, el Sacro oficio de una auténtica cristiandad, es la "fijación de lo volátil" (el mercurio) en la cruz que representa el cruce de los opuestos masculino-femenino, la cruz del matrimonio; esta es la crucifixión dentro de la nueva nota gozosa donde la pasión amorosa releva a la pasión dolorosa, sacrificándose la pérdida de vitalidad al trascender la unión sexual que nos identifica con la naturaleza animal únicamente, manteniéndonos en los ciclos mecánicos estoicos. Esta es la "crucifixión" o fijación en el centro, en el Cristo o quinta esencia de los cuatro elementos de la naturaleza. Es la "cuadratura del círculo" en la esfera del alma.

La unión sagrada de Espíritu y Alma (esta última como materia prima) es la Hierogamia, el objeto de la "aleación química" de los opuestos que gestan lo "incorruptible", esta es la obra de la alquimia.

EL SIMBOLO EN LA ALQUIMIA:

Es símbolo, todo lo que en la esfera del alma, y aún del cuerpo, refleja los arquetipos espirituales. También podría definirse como el arte de pensar con imágenes, perdido para el hombre "civilizado"; es la representación externa de una realidad espiritual interna.

Pero es de recordar que los símbolos ocultan, por ello en la actualidad lo importante es develar el significado de los símbolos.

Los grande mitos que reflejan los procesos del alma y de su unión con el espíritu, están escritos en una misma lengua común a las diferentes culturas: la lengua simbólica.

En el Oriente, se simbolizó el proceso alquímico con el "Sri Yantra", el mandala por excelencia donde se representa la unión de los grandes opuestos Siva-Sakty (el poder potencial creador, y él mismo pero activo); en la alquimia musulmana se valieron del arte de los espejos para evocar el mismo simbolismo, y en el cristianismo quedó representado en los crucifijos.

La Sicología, cuando busca liberar a la persona humana de sus complejos y traumas se encamina hacia el mismo objetivo de la alquimia. Carl G. Jung corroboró la realidad y universalidad de sus hallazgos en los sistemas gnósticos antiguos (él fue inicialmente uno de los más interesados en los manuscritos de Nag Hammadi de naturaleza gnóstica), corroborados también por el libro que trajera de la China Richard Wilhelm, titulado "El Secreto de la Flor de Oro" (un libro de la Vida chino).

La idea de la sublimación equivale exactamente al artificio del alquimista, a la transmutación de un objeto innoble en otro noble, de lo inútil en algo útil, de lo inservible, en algo que se pueda aprovechar. La idea de la sublimación de Freud no tiene en cuenta que para sublimar se debe partir de algún elemento o consumo de una cantidad de energía. No se trata solo de teorizar para crear un piadoso ideal que sea inventado para conformar a unos preguntones inoportunos. (Ideas de "La Realidad del alma" de Jung, en el capítulo "Sigmund Freud como fenómeno de la historia y de la cultura".)

Jung vio la sexualidad en la relación de la pareja, no como Freud quien veía un medio para el alivio de la "tensión", sino como "gozo superior", un regreso al estado idílico, un medio para recuperar el estado paradisíaco original. Mientras para uno de estos dos grandes sicólogos el supremo valor era el "orgasmo", para Jung era la hierogamia. Freud consideraba el símbolo como lo que en realidad determina el "signo". De ahí que sus interpretaciones del mundo onírico y del subconsciente, era analizado únicamente como la compensación con proyecciones de lo reprimido durante la conciencia ordinaria o "vigilia".

Para Jung la "imago" o imagen onírica u otras que pudieran emerger en el tratamiento sicoterapéutico (por ejemplo por medio del arte), tenían un contenido simbólico que no necesariamente correspondían a meras proyecciones de represiones. Esta parte era de suma importancia para su sicología analítica de los complejos pero no era de la misma calidad del contenido simbólico presente en los "grandes sueños" que consideraba como vivencias auténticas de esferas superiores del alma, imágenes de los arquetipos.

Siendo Jung de carácter abierto, estaba dispuesto a analizar con gran interés lo que otros pudieran enseñarle.

En el capítulo "De la Materia prima" de "Alquimia", Titus Burckardt dice:

"La materia prima que subyace en el alma es, en primer lugar, la sustancia básica del consciente individual; en segundo lugar, la sustancia de todas las almas, sin distinción de individualidades, y por último, la sustancia básica del Universo".

"En el símbolo, la materia prima se encuentra "abajo", pues es pasiva por completo, y aparece "oscura" porque en su calidad de cosa amorfa por antonomasia, se sustrae cada vez más a la acción del entendimiento. De aquí parte el equívoco por el que se confunde la materia prima de los alquimistas con el "subconsciente colectivo" de la Sicología moderna. Pero la materia prima no es, como aquel delimitado campo del alma, fuente de impulsos irracionales y, en cierto modo, "exclusivos del alma", sino el fundamento del todas las percepciones."

"Un verdadero símbolo no es "irracional", sino "suprarracional". A veces se produce una deformación grotesca y satánica de los símbolos. Uno de los mayores peligros de la moderna "Psicología Profunda" es que lleva a cabo una mezcla indiscriminada de símbolos auténticos y de sus deformaciones; por ejemplo, cuando sitúa a un mismo nivel los MANDALAS orientales y los garabatos concéntricos de los perturbados mentales".

Para motivar hacia la "creatividad" en un nivel más elevado, se puede motivar a estudiantes a ilustrar escenas de los Doce Trabajos de Hércules. Dice el Maestro Morya que no importa el hacer un sol con palillos (supuestamente con una masa de barro en el centro o plastilina) bajo un pasillo de donde se vive pues fluirá la energía que la intención atrajo iniciando una sanación al rescatar la autoestima de creador, algo que puede estar por encima de exigir a los estudiantes el realizar trabajos de muy buena calidad técnica.

Por lo anterior, y para que cada quien saque sus conclusiones, traemos a colación la frase de Lao-Tsé en su tao-te-king donde dice "El que reconoce que su mente está enferma, no la tiene enferma. El Sabio reconoce que tiene enferma la mente. Por eso no la tiene enferma".

NOTA FINAL: En reciente entrevista al actor de raíces árabes Omar Sharif, éste comentó sobre su actividad creativa actual. Se trata de su versión sobre el poema de Gilgamés, el héroe babilónico quien nos refrescará los orígenes de la tradición de Occidente.

 

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1 message about this page
Apr 23 2007 by shakespearehood
Continuación ...
Ahondad esta cuestión que os nutrirá el alma e iluminará
vuestro sendero...
Shakeshood para todos ...
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