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2. Ocho Tesoros del conocimiento Alquímico Pakua (II) continuación    

 

 

......................... viene de la página 1.

 

 

Noveno Principio

 

Con este noveno principio profundizaremos el misterio de las Etapas, conforme al simbolismo numérico del nueve, por lo que para distintas culturas esotéricas representa la culminación de varios pequeños ciclos.  Por eso se habla del nueve como de un gran ciclo que culmina mientras que el siete representa un pequeño ciclo que vuelve a empezar una y otra vez.  Dicho de otra manera, el nueve es la culminación de numerosos siete sucesivos.  Así, el nueve es para la Alquimia los años que lleva gestar el embrión inmortal, mientras que para el cristianismo, por ejemplo, es la novena hora relacionada principalmente con el momento de la transición o de la ascensión.  De allí que se diga setenta veces siete como la suma de muchos ciclos que han de ser experimentados antes de entrar en el nueve.

Este Noveno Principio dice así:

 

Las etapas son parte de la vida de todo ser humano, ya sea que se trate de su evolución interior como de su realización exterior, ya se refiera a su progreso social como al proceso alquímico que se desenvuelve a lo largo del sendero de la auto realización.  Porque las etapas son similares a los cambios de estaciones conforme a la órbita de la tierra alrededor del sol o a los momentos del día según la posición del astro en el firmamento.  Y si cada vuelta de traslación o rotación de la tierra fuera comparada con una vida del ser humano, entonces en cada una de sus encarnaciones tendría primavera, verano, otoño e invierno, y su día y su noche, como si fueran etapas inevitables en el devenir de su existencia.

 

 

 

EL MÁGICO ENTRETEJIDO DE LA MADRE CÓSMICA (Bagua)

 

 

 

Biológicamente hablando, todo ser humano debería pasar por 8 etapas fisiológicas en el proceso de una vida naturalmente vivida, claro está, a saber:

 

1º)  Etapa del Nacimiento.

      (Gestación y Nueve meses de embarazo).

 

2º)  Etapa de la Niñez.

 

3º)  Etapa de la Adolescencia.

 

4º)  Etapa de la Juventud.

 

5º)  Etapa de la Adultez.

 

6º)  Etapa de la Madurez.

 

7º)  Etapa de la Vejez.

 

8º)  Etapa de la Transición.   (9 años post mortem).

 

 

La Teosofía de Blavatsky y más tarde la Antroposofía de Steiner constantemente hacen hincapié al siete como períodos, ciclos y fórmula metafísica.  No obstante en la antigua tradición esotérica taoísta derivada de la primitiva y shamánica cultura tibetana se fundamentan en el ocho sobre todo, en relación al Pakua y a la rueda del Samsara o del Dharma de Budha.

 

 

Basado en esto, se puede definir en cuanto a la relación del individuo con el mundo y con la vida, ocho etapas psicológicas o de conciencia:

 

1ª Etapa)  Dependencia.

 

2ª Etapa)  Rebeldía e independencia.

 

3ª Etapa)  Auto solvencia y afirmación.

 

4ª Etapa)  Interdependencia y conformación familiar.

 

5ª Etapa)  Distanciamiento y crecimiento interior.

 

6ª Etapa)  Maduración y sociabilidad.

 

7º Etapa)  Sabiduría e interrelación liberal, sin ataduras.

 

8º Etapa)  Trascendencia espiritual y comunicación superior.

 

 

Claro que no siempre se da esta secuencia, pues a veces, a causa de una muerte prematura el ser humano no atraviesa todas las etapas de acuerdo a este esquema ideal.  Pero existencialmente hablando, la interrupción abrupta de la secuencia de etapas no es involutivo y en muchísimos casos puede significar una gran evolución para el alma.  Lo realmente trágico para el espíritu, por ejemplo, es vivir noventa años y pasar por la etapa de la muerte sin haber transitado la etapa de la maduración.  Pues, hay quienes se mueren siendo adolescentes y no en el buen sentido de la palabra de joviales o con un espíritu de niños, sino de acuerdo a la raíz de este término que significa adolecer o padecer de inmadurez o infantilismo.  Esto sí es muy penoso y lamentable. 

Como diría el Budha o Lao Tse, a nivel cósmico es preferible un mínimo instante de lucidez, de conciencia e iluminación que cien años de ignorancia.  Claro que a nivel social muchas veces es mejor visto cien años de estupidez que una simple inspiración de sabiduría e inteligencia superior.

 

Algunas personas llegan a la vejez con resentimientos, con caprichos y con una personalidad testaruda, con deseos insatisfechos y un gran malhumor generalizado, propio de quien no ha madurado ni ha despertado a una conciencia más elevada y trascendental.

Pocos son los que alcanzan la séptima etapa de sabiduría o la octava de trascendencia espiritual considerada dentro del Camino de Tao.

 

Por otro lado, al hablar de “distanciamiento” en la quinta etapa no significa ruptura del matrimonio o de la conformación familiar, porque muchos son los que se distancian del amor aun estando casados o viviendo en el seno de una familia numerosa.  A esto se llama distanciamiento negativo, es decir, distanciarse sin separarse.  Sin embargo, esta calidad de vida generalmente impide alcanzar las etapas subsiguientes porque se quedan detenidos y estancados en la quinta etapa, atrapados en un medio que ya no sienten.  Esto sí es tremendo para el desarrollo interior, por eso en esta situación es mucho más beneficiosa la ruptura o el distanciamiento positivo que significa una separación.

Sin embargo, están aquellos artistas o empresarios, femeninos o masculinos, o maestros en algún oficio, que han sido lo suficientemente capaces e inteligentes en este sentido, como para crear una cierta distancia positiva sin ruptura familiar para seguir creciendo en su propio camino individual aunque compartido, por lo que han transitado exitosamente todas las etapas y han alcanzado la octava etapa aun viviendo en matrimonio o en concubinato, con hijos y con nietos.

 

Sea como fuera, todas las etapas son dignas de ser transitadas, y aquellos seres humanos que no las completen de alguna manera vivirán una vida a medias.

 

Claro que con esto tampoco me refiero a que haya que casarse para decir que se ha tenido una vida completa ni pretendo insinuar que haya que tener descendencia para decir que la vida se ha completado, porque esto es una gran falacia, pues por ejemplo, ni Lao Tse ni Jesús o la Madre Teresa de Calcuta han tenido que pasar por esto para realizarse en la vida. 

Cientos de mujeres y varones vanguardistas de la humanidad de todas las épocas no han pasado por ello para completar plenamente sus vidas hasta elevarse al ámbito de una conciencia superior por lo que han aportado muchísimo a la sociedad de sus tiempos y a la humanidad en general de todas las épocas.

Sin embargo, lo que estoy diciendo es que quizás sí sea necesario separarse para quien alguna vez se ha casado y sentir realmente que su vida se ha completado, porque cuando el querer posesivo, la dependencia o el acostumbramiento se adueñan de los seres humanos, nada hay que pueda compararse con esta prisión y esclavitud interior.  Incluso cuando los hijos han crecido hay que dejarlos volar, porque nadie es dueño de ningún ser humano por más lazos sanguíneos que haya.

Budha es divorciado, y asimismo, otra vez, muchos vanguardistas mujeres y varones de todas las épocas también se han divorciado, y gracias a esa decisión crecieron y alcanzaron la plenitud en sus propias vidas y han dejado monumentales obras a la humanidad.

Esto es liberarse de las ataduras y apegos que impiden el crecimiento.

Un artista siente como hijos a sus obras y aun así las entrega a la humanidad.  Un artista está casado con el arte como un científico con la ciencia, y aun así comparte este matrimonio con los demás, porque puede transferir su técnica a otros y dejar que otros la disfruten también.  Un inventor o creador está casado con su empresa, y aun así, puede renuncia a ella por el bien de los demás.

Todo aquel que se aferra o se apega tanto a los seres como a las cosas, difícilmente pueda transitar todas las etapas y completar su vida.

 

Claro que la tendencia del presente que marca la moda de separarse una y otra vez, constantemente, y cambiar de pareja permanentemente, tampoco significa ningún tipo de progreso substancial o evolución espiritual, más que la reiteración de la misma patología interior, lo que hace imposible transitar el proceso íntegro de las distintas etapas de vida. 

Por eso todo esto es muy delicado y no se ajusta del mismo modo para todos por igual, en el sentido, de que cada caso es una situación muy distinta.  Aquí apenas se traza un esquema indicador de generalidades.

 

La Etapa de emancipación de los lazos mortales es conocida como Sannyasa por los grandes maestros hindúes como Sankaracharia.

 

Según los Vedas y Puranas existen cuatro grandes etapas que todo ser humano debiera transitar como parte impostergable de su evolución espiritual, siendo éstas las siguientes:

 

1ª Etapa:   Brahmacharya  (el que abraza el Camino).

 

2ª Etapa:   Garhasthya  (el que abraza la vida de familia).

 

3ª Etapa:   Vanaprashtha  (el que se aleja de la familia sin renunciar a ella).

 

4ª Etapa:   Sannyasa  (el ser humano que se ha liberado de toda atadura y apego)

 

 

A partir de las cuales se desarrollan, se desenvuelven, evolucionan y se trascienden cuatro formas ideales de vida, a saber:

 

1ª Forma:  Dharma o Conocimiento y Práctica de las Leyes superiores

                  para el despertar del elevado potencial interior.

 

2ª Forma:  Artha o desarrollo material, posesiones, riqueza, etc.

 

3ª Forma:  Kama o desenvolvimiento de los deseos sensuales,

                  placeres, y sentido de arte sublime.

 

4ª Forma:  Moksha o Liberación que significa Gran Realización.

 

Y justamente por ello y para ello está el camino de autoconocimiento y autorrealización interior, y más precisamente, para ello es la alquimia, para que cada caminante pueda transitar todas las etapas de su vida, de la manera que fuera conforme a lo que cada uno debe vivir, y alcanzar la plenitud y saborear la elevada satisfacción que otorga la conciencia expandida.

 

Conforme analizaremos cuando sea el momento de profundizar el Método del Ocho de la Sabiduría Tao conocido como Pa Kua, digamos que las etapas de vida están sumamente relacionadas con el despertar de los 8 Centros Psíquicos.  Y viceversa, por supuesto.  Pues en la medida que el ser humano va entrando en la etapa de la vejez, sus centros psíquicos van alcanzando la madurez, y cuanto más si se ha transitado a conciencia un camino interior para el desarrollo energético del potencial latente. 

 

Repasemos entonces cuáles son estos ocho centros psíquicos del cuerpo físico.

 

Estos 8 Centros Psíquicos u 8 Niveles de Energía / 8 Cuerpos Energéticos son:

 

1.     Centro Base y Genitales.  Hui Yin o Energía Sexual.

 

2.     Centro del Bajo Vientre.  Chi Hai o Energía Vital.

 

3.     Centro del Diafragma.  Zhongwan o Energía de Poder.

 

4.     Centro del Pecho.  Zhar Zhorg o Energía de Amor.

 

5.     Centro de la Garganta.  Tian Tu o Energía Creativa.

 

6.     Centro del Entrecejo.  Tsu Chiao o Energía Sapiencial.

 

7.     Centro Coronario.  Bai Hui o Energía Espiritual.

 

8.     Centro Superior Envolvente.  Wei Ch´i Tao I o Energía Cósmica.

 

 

De acuerdo a cómo vaya despertando y activándose cada uno de estos 8 centros psíquicos determinará las posibilidades de transitar todas las etapas de la vida hasta la Octava Etapa conocida como “Trascendencia Espiritual” o “Transición”.

Claro que una cosa es el despertar natural de estos centros psíquicos, que en algunas personas puede suceder y en otras no, y otra cosa es el despertar mediante la alquimia, ya que esta segunda alternativa asegura que todo practicante no sólo despierte los 8 centros psíquicos sino que garantiza su desarrollo equilibrado y armonioso.

 

El modo de despertar estos centros psíquicos depende de una serie de métodos particulares orientados a establecer esta transformación alquímica.  Uno de los métodos básicos e introductorios es el Wu Tang y Lo Han que se estudian en este Curso On Line, pero dentro de la milenaria tradición también se cuenta con otros ejercicios un poco más avanzados como los 4, 8, 16, 32 y 64 de Shaolín Pakua y ciertos Circuitos Psíquicos que en un segundo nivel se explicarán.

 

No obstante, la alineación que acabamos de enumerar anteriormente se establece en un orden vertical cuyas etapas se representan en posición horizontal, es decir:

 

 
 

Por ejemplo, si una persona tiene más desarrollado un centro que otro determinará la etapa en la que se encuentra, en que nivel evolutivo está.  De este modo, si la persona es muy sexual y está atrapada en el plano de la sexualidad instintiva es porque se encuentra desarrollando el 1º centro;  si la persona es más materialista y todo lo experimenta en función de ello es porque tiene sobre activado el 2º centro psíquico.  Si el individuo es más idealista o fundamentalista es porque tiene más activo el 3º centro psíquico;  y si es más sentimentalista y amoroso es porque tiene activado el 4º centro psíquico.  Si la persona está más inclinada al arte y a la expresión creativa y artística es porque tiene abierto el 5º centro psíquico;  o si la persona expresa un gran potencial mental y racional es porque tiene abierto el 6º centro psíquico.  Si el individuo es tendiente a la religiosidad y es proclive a la espiritualidad es porque ha abierto su 7º centro psíquico;  y, finalmente, para quien tiene dotes metafísicos y visiones trascendentales es porque se encuentra desarrollando su 8º centro psíquico.

 

Claro que la apertura de estos centros puede ser combinada, es decir, pueden estar abiertos más de un centro en distintos órdenes.  Generalmente, así como la naturaleza provee al ser humano distintas características que pueden ser delineadas a través de los rasgos particulares, de la astrología u otras ciencias, también pueden considerarse otras características energéticas a través de distintas señales del cuerpo y pueden ser atribuidas al desarrollo de los centros psíquicos.

La naturaleza brinda al ser humano una determinada personalidad al momento de nacer, y otorga un determinado centro psíquico muy abierto o más abierto que otros centros para que inicie su camino de crecimiento y desarrollo en esta vida.

 

Claro que las ciencias modernas describirán estos factores desde una perspectiva más científica como a través de la psicología, la neurología o la disciplina médica que estudia la endocrinología, o genetista a través del ADN, sin embargo, esto es muy antiguo para la Alquimia Taoísta que ya ha analizado dichas actitudes humanas a partir del estado en que se encuentra su Bioenergía Psíquica, según se determina cuáles centros se encuentren despiertos y cuáles se encuentren bloqueados.

 

 

Ahora veamos lo siguiente, el Ser en sí, con sus ocho centros psíquicos alineados verticalmente en forma de 8 Cuerpos Energéticos, también está constituido por 8 Planos;  y a diferencia del gráfico anterior, estos se simbolizan de manera concéntrica, a saber:

 

 

 

Como se destaca aquí, conforme a la ubicación de los números o espiralazas, cuanto más superficial más externo y cuanto más profundo más interno;  de esta manera lo externo es lo material del ser humano mientras que lo interno es lo subliminal, lo psíquico y espiritual.  Por lo tanto, tenemos dos referencias para estudiar los centros psíquicos, una vertical que destaca la vibración evolutiva, y otra concéntrica que destaca el plano de Conciencia.

 

Así, el camino de realización va desde la periferia al centro, de la multiplicidad a la unidad, de lo mucho al uno, de lo integral a la síntesis, desde lo inferior a lo superior, y desde el final hacia el principio, pues éste es el Camino de Tao, la vuelta al origen, el retorno a la fuente, el regreso a las raíces.  Esta es la Formación Concéntrica del Ser y justamente a este desarrollo también apunta la Alquimia Interior Taoísta.

 

Los ocho Círculos Concéntricos u 8 Planos del Ser son:

 

1.     Cuerpo Físico o Plano Material.

 

2.     Cuerpo Etérico o Plano Energético (Vital).

 

3.     Cuerpo Astral o Plano Psíquico (Microcósmico).

 

4.     Cuerpo Mental o Plano Sapiencial.

 

5.     Cuerpo Espiritual o Plano Conciencial.

 

6.     Cuerpo Metafísico o Plano Cósmico (Macrocósmico).

 

7.     Cuerpo Nirvánico o Plano Trascendente.

 

8.     Cuerpo Tao o No-Cuerpo, No- Forma y No-Plano.

 

 

Pero si trasladamos estos planos a la dimensión de todos los días ¿con qué actitud o condición pueden compararse?  Pues bien, refirámonos a ciertas tendencias humanas que caracterizan y destacan la influencia de los distintos planos y la identificación determinada que el ser humano ha establecido con cada uno de los 8 cuerpos, con uno en particular o con varios.

 

De este modo podemos señalar, funciones orgánicas, acciones humanas e identificaciones personales conforme al plano o cuerpo energético que se encuentre sobre desarrollado.

 

Las 8 funciones, acciones e identificaciones son:

 

1.     Acciones Fisiológicas.  Identificación corporal.  Representada por la filosofía conductista y materialista.  Políticas y posturas que no consideran la existencia de una conciencia individual.

 

2.     Acciones Psicosomáticas.  Identificación con la psicología como parte elemental de todas las conductas y aspiraciones humanas.  Técnicas de evaluación determinante.

 

3.     Acciones Psicológicas.  Identificación con la psicología como medio transformador del pensamiento y actitudes humanas.  Conocimiento de acciones transformadoras.

 

4.     Acciones Psico-Espirituales.  Identificación con la psicología como un puente para acceder a niveles de conciencia superior.  Escuelas ocultistas y esotéricas.

 

5.     Acciones Espirituales.  Identificación con una Religión.  Corrientes monásticas.

 

6.     Acciones Espíritu-Trascendentales.  Identificación con Artes, Ciencias y Métodos alquímicos, como la Alquimia interior, las danzas sagradas, las técnicas y métodos energéticos como el T´ai Chi Chuan y el Ch´i Kung.

 

7.     Acciones Trascendentales.  Identificación con ciertos caminos de expresión metafísica pero sin el esquema de una religión.

 

8.     No Acción.  Identificación con la no estructura.  Representativo del neotaoísmo de Hsiang Kuo.

 

 

Por ejemplo, en este sentido, Osho cuyo nombre hindú es Rajnesh, representa a cada uno de estos niveles con posturas humanas bien definidas, sintetizando, él dice que a nivel de lo fisiológico se expresan por ejemplo, Pavlov, Marx y el marxismo entre otros.  A nivel de lo psicosomático se mueve la psicología freudiana.  A nivel de lo psicológico se mueve Adler.  A nivel de lo psico-espiritual se mueve Carl Jung.  A nivel de lo espiritual se mueve el Cristianismo, el Hinduismo y el Islam entre otras religiones.  A nivel del espíritu-trascendente se mueve la Yoga.  Y a nivel trascendente se mueven los Sutras, el Zen y Tao.

 

Repasemos ahora lo que dice este gran maestro japonés conocido como Oshawa cuyo nombre de nacimiento es Sakurazawa Nyoiti, gran difusor de la macrobiotica;  él se refiere magistralmente a siete etapas del juicio que distinguen al ser humano conforme a la expresión de su conciencia, la cual se pone de manifiesto de acuerdo con su ocupación, hábitos dietéticos, amor y conocimiento.  A las que he sumado la octava etapa conforme a la enseñanza neotaoísta del Hsuan Hsueh difundida por el sabio e iluminado Hsiang Kuo.  Pues lógicamente, al estar hablando de Tao y de la Alquimia Taoísta es lo menos que puedo hacer.

Recuerde que las siete primeras etapas han sido graficadas por el maestro Oshawa mientras que la octava por el maestro Hsiang Kuo. 

 

A saber:

 Las 8 Etapas del Ser Humano conforme a su estado de Conciencia son:

 

 

 

 

 ..........................       sigue en la página 3.

 

 

 

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                        Cordialmente AON

 

 

 

 

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